
Aunque no para aplicarlo este año, la elaboración del Valor Inmobiliario de Referencia podría ser la herramienta técnica para concretar un viejo anhelo de las administraciones del Gobierno porteño, reconocido como válido por parte de la oposición, pero que nadie se anima a encarar por su alto costo político: la actualización del ABL.
Hoy, el ABL se cobra con un cálculo que toma como base una valuación fiscal que tiene el Gobierno de cada inmueble. Pero, a diferencia de los autos, esas valuaciones no se actualizan año a año, sino que acumulan un importante retraso. En el Gobierno estiman que las valuaciones fiscales representan apenas un 20% del valor real del mercado.
Así, departamentos que desde la devaluación duplicaron su valor en dólares, siguen pagando un impuesto muy bajo. Los números lo demuestran: el año pasado se recaudó por Patentes $ 1.004 millones, pero apenas 1.308 millones de ABL. Como en Capital hay muchos más inmuebles que autos, y además son más caros, la recaudación debería ser mucho mayor.
Ya en épocas de Ibarra se mencionaba la idea de actualizar esas valuaciones. Telerman no lo mencionó en su campaña electoral, pero tras perder con Macri, y a poco de dejar la gestión, decretó un aumento de entre el 50% y el 100% de las valuaciones, según la zona. Ante las críticas, anuló el decreto, pero envió a la Legislatura un proyecto de ley. Los diputados formaron una comisión, que terminó sancionando aumentos que en algunos casos superaron el 250%.
Pero en esa reforma de 2007 sólo se actualizó el valor de los terrenos, sin considerar las características particulares de cada propiedad. Al asumir, el macrismo prometió un relevamiento casa por casa.
Sin embargo, en lugar de hacer ese trabajo, ahora elaboró el VIR. Por lo tanto, técnicamente ya estaría la herramienta para subir el ABL. No este año, porque no fue votado en el Código Fiscal. Pero sí se podría hacer el año que viene. De hecho, en la Legislatura existe una comisión de reforma tributaria que, aunque fue conformada a pedido de un sector de la oposición, casi no tuvo actividad.
Las preguntas clave son: ¿Se animarán, tanto el macrismo como la oposición, a sincerar las valuaciones fiscales de la Ciudad? ¿Correrán con el costo político de subir el ABL? ¿O preferirán dejar todo como hasta ahora y que la Ciudad siga dependiendo de Ingresos Brutos, un tributo totalmente regresivo (encarece el consumo), pero que significa el 70% de la recaudación del fisco porteño?
Y hay alternativas intermedias, como subir la valuación pero bajar las alícuotas, para que no sea tan brusco. O incrementar menos el impuesto en los barrios del sur, para incentivar la actividad en la zona. Habrá que estar atentos.
Fuente: Clarin.com del lunes 1 de marzo de 2010