
El 28 próximo quedará inaugurado el Corredor Norte; el recorrido dura unos 30 minutos; 20 agentes multarán a quienes lo obstruyan
Dentro de tres semanas, exactamente, el 28 de este mes, la ciudad estrenará las nuevas ciclovías. Ese día quedará inaugurado el primer tramo, denominado Corredor Norte, que unirá Plaza Italia, en Palermo, con Plaza San Martín, en Retiro.
También en esa fecha debutará un cuerpo de 20 agentes de Control de Tránsito porteño, en bicicleta, que controlará estas vías exclusivas para que sean utilizadas sólo por ciclistas. Harán multas fotográficas a los vehículos que las obstaculicen o a quienes transiten por ella de manera indebida, como hoy ocurre con las motocicletas.
"El 28 febrero estaremos inaugurando este primer tramo de ciclovías. Esperamos que, en un futuro, puedan ser utilizadas como medio de transporte en toda la ciudad. Según una encuesta que realizamos, el 41 por ciento de las personas que viven en la Capital tienen una bicicleta en su casa, y el 61 por ciento utilizaría este vehículo si hubiese carriles exclusivos", dijo el subsecretario de Transporte, Guillermo Dietrich, a quien LA NACION acompañó en bicicleta para unir el nuevo tramo, entre Palermo y Retiro.
"Una vez que se inaugure el Corredor Norte, se proyectará terminar los otros tramos de la red que están muy avanzados [ver infografía]. La intención también es equipar algunos parques y plazas con centros de transbordo de bicicletas, donde poder alquilarlas o bien dejarlas estacionadas, como ocurre en las principales ciudades del mundo.
"Si bien pensamos ponerlo en marcha este año, nos falta pulir cuáles serán las tarifas de alquiler y los sitios dónde estarán", dijo Dietrich.
Durante todo el recorrido que hizo LA NACION (en el que se puede unir ambos extremos del Corredor Norte en 30 minutos, a ritmo de paseo), el paisaje urbano se advierte más pintoresco y atractivo a bordo de un rodado urbano, por ejemplo, en plena Avenida del Libertador.
El paseo en nada se compara a un ruidoso viaje en colectivo ni hay que soportar los habituales embotellamientos de tránsito.
Viajar por la ciclovía permite no sólo hacerlo rápido, sino también en forma más segura, pues, al estar separadas del resto de las calzadas por medio de cordones, los vehículos de mayor porte no intimidan al ciclista, salvo alguna situación accidental, claro.
En el tramo recorrido ya hay semáforos especiales para los ciclistas, nuevas señalizaciones y una senda especial, pintada de verde, cuando el circuito atraviesa esquinas y avenidas.
"Buenos Aires presenta condiciones inmejorables para la aplicación del sistema de bicicletas: no se registran climas extremos y no hay mayores alteraciones en su geografía. Confiamos en que, con el tiempo, los porteños vayan incorporando el hábito de utilizarla", comentó el jefe de gabinete porteño, Horacio Rodríguez Larreta.
En la ciudad utilizan la bicicleta un promedio de 30.000 personas por día, según cifras oficiales, pero muy pocas la toman como un medio de transporte para ir y venir del trabajo.
"Con las bicisendas seguras y las ciclovías, más ciclistas las adoptarán y podrán viajar a sus trabajos. Será un cambio importantísimo en la ciudad, además de convertirse en el medio de transporte más saludable", dijo Dietrich, quien, de hecho, cada mañana viaja desde su casa, en Recoleta, a su oficina, situada a metros del Obelisco. Antes de vivir en la ciudad, lo hacía desde Pilar. Usa una bicicleta que tiene la particularidad de ser plegable.
Un control necesario
Al no estar aún en funcionamiento, son muchos los que hoy invaden las ciclovías en la ciudad: se advierten autos estacionados en su interior, basura apilada, contenedores de obras en construcción y personas y hasta familias enteras que las usan como si fueran una vereda ampliada donde descansar, con reposera y todo, como ocurre en la calle Irala, en La Boca.
El Ministerio de Justicia y Seguridad de la ciudad trabaja por estas horas en la creación de un cuerpo especial de 20 agentes de tránsito en bicicleta, que recorrerá cada día las ciclovías para evitar que las obstruyan.
"Harán multas y garantizarán que estén liberadas para la circulación de las bicicletas. Tendrán un handy y también podrán pedir la intervención policial o del SAME, si así lo requiriese la situación", dijo a LA NACION Matías Molinero, subsecretario de Seguridad Urbana de la ciudad.
"El proceso de acostumbramiento no será de un día para el otro, pero, como ocurrió con la prohibición de fumar en la Capital y con los controles de alcoholemia, las personas irán incorporando el respeto por este sistema de tránsito", opinó.
Hoy es posible, incluso, ver a ciclistas circular por fuera de las ciclovías. Probablemente, porque aún no se han habilitado. Lo cierto es que, según los entendidos en tránsito, los ciclistas no suelen ser de lo más respetuosos con las normas y hasta con su propia vida. Por ejemplo, a muy pocos se los ve hoy con casco.
La otra pata del sistema: el alquiler
A la red de ciclovías se sumará el sistema de bicing (que probablemente cambie de nombre), que consiste en la oferta de alquiler de bicicletas en una serie de estaciones distribuidas estratégicamente. En un principio, funcionarían en las plazas Italia y Miserere, y en el Correo Central, en el Bajo porteño, según analiza el gobierno. Este sistema funciona en grandes ciudades del mundo y en esta capital una ley permitió al Poder Ejecutivo instrumentar el sistema, en diciembre de 2007.
El Vélib parisiense es uno de los sistemas de bicing más famosos del mundo: en 2008, la alcaldía de París colocó 20.600 bicicletas en 1451 puntos de la ciudad para incentivar a los ciudadanos a dejar el auto en la casa. Otras ciudades europeas donde tiene éxito son Barcelona, cuyo parque de alquiler es de 6000 bicicletas; Lyon, donde hay 4000, y Sevilla, donde rondan las 2500.
En París, un relevamiento de noviembre pasado reveló que cerca del 80 por ciento de las 20.600 bicicletas iniciales fueron dañadas o robadas. Por esa razón, los organizadores del sistema debieron contratar cientos de personas sólo para repararlas.
La Subsecretaría de Transporte de la ciudad trabaja también por estas horas en un proyecto para regular la tarifa de los estacionamientos de bicicletas, mientras que promete sumar espacios en las oficinas públicas para que los empleados puedan dejarlas allí e invitar a los privados a que hagan otro tanto.
Fuente: Diario La Nación del 7 de febrero de 2010